La Iglesia como marca – Gustavo Entrala

Gustavo Entrala: “Jesús no habría dicho ‘buenos días, por fin es viernes’ en Twitter”

En el marco del panel “¿Es posible el Storytelling en las Redes Sociales”, el CEO de la agencia española 101, dijo que para generar un buen contenido primero se debe tener una buena historia.

La exposición, que también tuvo como invitados a los expertos Rafael Rubio y Eduardo Arriagada, formó parte del programa del Segundo Seminario Internacional de Comunicación de Iglesia, convocado por Duoc UC.

El valor de las historias y cómo éstas ayudan a posicionar en el público de Redes Sociales temas relevantes para la Iglesia, fueron unas de las ideas claves que cruzaron la conferencia “¿Es posible el Storytelling en las Redes Sociales”, organizada como parte del Segundo Seminario Internacional de Comunicación de Iglesia, realizado en el Centro de Extensión de la Pontificia Universidad Católica.

Los expositores fueron Gustavo Entrala, cabeza de la agencia hispana 101, quien alcanzó notoriedad mundial como asesor del papa Benedicto XVI en la creación de su cuenta de Twitter @Pontifex; y Rafael Rubio, socio director de DOG Comunicación y Director de Comunicación en la JMJ de Madrid 2011. El panel fue presidido por el profesor de la PUC, Eduardo Arriagada, experto en contenidos digitales y Redes Sociales.

Valor de las historias
En su ponencia denominada “Sin story no hay telling”, Entrala hizo hincapié en el valor de las historias para cautivar a una cantidad importante de seguidores en las redes como Twitter o Facebook. Explicó que el mensaje con contenido potente, no vacío, es fundamental para lograr cercanía con los públicos, y la Iglesia tiene muchos y muy buenos. Por eso, subrayó, Jesucristo jamás habría dicho en Twitter “Buenos días, por fin hoy es viernes”.

Para Entrala, Evangelizar encuentra sentido a través de una estrategia de dos puntos: Contar el día a día (qué hemos hecho, qué estamos haciendo, qué vamos a hacer como Iglesia) y Conectar, es decir, dar a conocer testimonios de Católicos, facilitar el acceso a las redes sociales, usar la actualidad para incorporar contenidos afines a la doctrina cristiana, y seducir con una estética atractiva y llamativa.

Uno de los puntos críticos en este proceso de acercar buenas historias al público radica, según el especialista, en un adecuado manejo de los recursos disponibles. Aquí Entrala señaló lo importante de pensar muy bien cómo focalizamos el esfuerzo de comunicar (qué hacemos y qué dejaremos de hacer para potenciar nuestras historias). Por otro lado, destacó la necesidad de crear una red activa de voluntarios y buscar financiamiento para profesionalizar los contenidos.

Sin telling no hay story
A Rafael Rubio le correspondió ver la otra cara de la moneda. Hizo hincapié en que es importante contar historias, “pero hay que contarlas bien”, según indicó. En este sentido, agregó que en el contexto de un mundo conectado por las redes Sociales, “la internet configura nuestra realidad y un hecho puede llegar a tener más influencia de la que realmente posee”. Es sin duda un nuevo escenario, que Benedicto XVI definió en su momento argumentando que “las nuevas tecnologías no sólo modifican la forma de comunicar, modifican la comunicación en sí misma”.Por ello, comentó Rubio, es necesario centrarse en la forma, porque “la Iglesia comunica de una manera, pero la gente no necesariamente llega a entenderlo”.

El sentido activo que debe tomar la Iglesia se desarrolla en un contexto que él ha denominado “Comunicación collage” y que define así:

  • La comunicación ha dejado de ser monólogo, por locuaz que sea, es conversación y pinceladas.
  • La iglesia como Organización narrativa: miles de historias que se superponen, se contradicen, es polifónica, colectiva, disonante frente al locuaz, habladora.
  • Las respuestas también forman parte de la historia.

Considerando estos puntos, Rubio recomienda no ensimismarse y no ser autorreferente. Tomó así las palabras del Papa Francisco quien ha dicho que cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar “deviene autorreferencial y entonces se enferma. Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. Ese vivir para darse gloria los unos a otros”.

Finalmente, el experto español argumentó que es necesario involucrar más a las personas, que son el verdadero motor de la comunicación, y quienes le dan voz a las historias vinculadas a la Iglesia. Dijo que para ello no es prioritario trabajar en red, sino más bien “trabajar la red” para que la comunicación se vuelva efectiva.

(DuocUC)

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