Aquelarres y varones: Reflexión sobre la carta del Obispo de Córdoba

demetrio y papa francisco

D. Demetrio junto al Papa Francisco en la Plaza de San Pedro del Vaticano

Una vez más, los medios de comunicación se han cebado con el Obispo de Córdoba, Don Demetrio Fernandez, contribuyendo a que su impopularidad crezca entre la opinión pública.

El origen de la polémica, en esta ocasión, está en la carta pastoral que ha escrito por Navidad. La misión de las cartas pastorales de un Obispo son catequizar. Es decir, formar en la doctrina católica y costumbres a los miembros de su diócesis. Pedir que una carta pastoral sea políticamente correcta no tiene sentido pues, desgraciadamente, nuestra doctrina y creencias hace mucho que no lo son.

He revisado la mayoría de los artículos publicado por los principales periódicos de España y no han considerado oportuno adjuntar un enlace a la carta. Por ello, aquí la comparto: “Navidad y familia” (24.12.2015)

~Frases polémicas y mi interpretación

“Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa. El aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad. El varón es signo de fortaleza, representa la autoridad que ayuda a crecer”

En una familia cristiana, para ser muy varón, fuerte y con autoridad hay que desarrollar muchas virtudes que nada tienen que ver con ser machista:

Ser muy varón: implica olvidarse de uno mismo y vencer la pereza propias de la juventud cuando no se valora de donde procede el bienestar del que se disfruta, en mayor o menor medida, en el hogar. Un verdadero varón antepone su familia a sí mismo.

Ser fuerte: significa impedir que los problemas (enfermedades, problemas económicos, imprevistos, etc) destruyan la familia. En otras ocasiones, el varón tendrá que dar fuerza a su mujer cuando se desaliente porque, desgraciadamente, el mundo es machista y no concede las mismas oportunidades a hombres que a mujeres. Ser fuerte no está relacionado con la fuerza física.

Tener autoridad que ayuda a crecer: es conseguir ser tenido en cuenta por tus hijos o mujer cuando tengan que tomar decisiones. Eso se consigue gracias a haber dado un buen ejemplo de vida y haber dado buenos consejos a lo largo de los años. La autoridad no se gana con voces más altas que otras. Con las voces, lo único que se puede conseguir es no ser tenido en cuenta en momentos importantes. La autoridad se gana, no se impone.

“La mujer tiene una aportación específica, da calor al hogar, acogida, ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia. Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa”

Para ser muy mujer, cálida, acogedora y tierna en una familia cristiana no hay que ser ni una esclava, ni un mueble ni un jarrón bonito. Don Demetrio ha necesitado decir que el varón tiene que ser muy varón, fuerte y con autoridad que ayuda a crecer. Sin embargo, con decir que la mujer sea muy mujer ha aunado todas las cualidades que se desean en varón:

Si un hombre debe aprender a olvidarse de sí mismo para ser varón, la mujer se olvida de sí misma en cuanto lleva a un hijo en sus entrañas. Solo la mujer tiene el privilegio de experimentar algo tan grande.

Muchas mujeres se hacen fuertes desde su pubertad cada vez que menstrúan ya que sufren dolor. Llegan a hablar del “dolor normal de cada mes”. La superioridad de la fortaleza física masculina es muy relativa cuando se piensa en esto. Pocos hombres podrían aguantar algo así cada mes…

En lo referente a la autoridad, una vez más, el hombre tiene que ganarla y la mujer la posee desde que dan a luz a sus hijos. Me resulta imposible no recordar las bodas de Caná cuando la Virgen María consigue que Jesús realice su primer milagro a pesar de que, en un primer momento, Jesús pensaba que “no era su hora”.

Muchos han interpretado que dar calor, ser acogedora o tierna tiene connotaciones sexuales y significa que la mujer debe estar preparada para tener relaciones sexuales cuando el varón las requiera. Honestamente me resulta curioso que alguien pueda haber malinterpretado tanto unas virtudes que nada tienen que ver con el sexo, como es obvio. Ser cálido, acogedor y tierno son cualidades que se desean en un varón pero que fluyen más fácilmente en la mujer y por ello Don Demetrio las ha resaltado.

“el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres, y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio”

He leído que esa frase puede dañar la sensibilidad de las familias cristianas que hayan optado por ese camino ante la imposibilidad de tener hijos. También he leído que el Obispo debería escuchar el mensaje del Papa Francisco.

~Un poco de doctrina de la Iglesia

Parece necesario aclarar que la Iglesia rechaza la fecundación in vitro. La doctrina de la Fe se fundamenta en el análisis minucioso de las realidades y tiene en cuenta “detalles” que implican problemas morales que pasan inadvertidos o que se aceptan como el precio que hay que pagar para conseguir resultados positivos. Juan Pablo II fue claro en su Carta Encíclica Evangelium vitæ: «las distintas técnicas de reproducción artificial, que parecerían puestas al servicio de la vida y que son practicadas no pocas veces con esta intención, en realidad dan pie a nuevos atentados contra la vida». Por su parte, el Papa Francisco manifestó hace un año«¡Estamos en un tiempo en el que ‘se juega con la vida’ y eso es pecado contra Dios!». 

También hay que aclarar que la Iglesia reconoce la legitimidad del deseo de un hijo, y comprende los sufrimientos de los cónyuges afligidos por el problema de la infertilidad. Sin embargo, ese deseo no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. El deseo de un hijo no puede justificar la “producción” del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción. Don Demetrio lo deja claro en la polémica carta: “Hay muchos que piensan en el derecho a tener un hijo, como si el hijo fuera un objeto, mientras que el hijo es siempre un don, un don de Dios, fruto de la relación amorosa de los esposos, que se abren generosamente a la vida”

Fuente: Vatican.va: DIGNITAS PERSONÆ > SOBRE ALGUNAS CUESTIONES DE BIOÉTICA > Fecundación in vitro y eliminación voluntaria de embriones

~Mi conclusión

No creo que las familias cristianas que hayan decidido libremente no acoger la doctrina de la Iglesia les deba importar lo que diga un Obispo. El mensaje del Obispo de Córdoba no entra en conflicto con el mensaje del Papa Francisco.

Después de toda la leña que ha recibido no creo necesario juzgar si la palabra ‘aquelarre’ es poco afortunada. Lo que tengo claro es que no debemos permitir que los medios de comunicación cataloguen nuestra doctrina como desfasada, anticuada o casposa cuando ha sido formulada -y es revisada y actualizada constantemente- a través del estudio muy profundo de las realidades a las que se enfrentan los cristianos hoy en día y, quizás, no hemos prestado la mínima atención a comprenderla.

Es normal que la doctrina no nos parezca lógica si dejamos que cale en nosotros lo que aparece en los medios sin dedicar tiempo a formarnos y a contrastar. También es lógico que queramos amoldar la doctrina a nuestras conveniencia sí no estamos formados y aparecen casos a nuestro alrededor de familias cristianas que hayan optado por caminos de fecundación artificial.

Probablemente, casi ningún católico en la Diócesis de Córdoba se lea las cartas semanales de Don Demetrio a pesar de lo fácil que es acceder a ellas a través de la web de la diócesis o desde el canal de YouTube. Ha tenido que llegar una agencia de noticias para que esa carta alcance relevancia.

Los católicos de la diócesis de Córdoba deberíamos estar con el Obispo cuando los medios de comunicación le crucifiquen por frases que consideran que no son adecuadas. «Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite»

~Tweets sobre la polémica

2 pensamientos en “Aquelarres y varones: Reflexión sobre la carta del Obispo de Córdoba

  1. Querido José María, desde el cariño y el respeto que te tengo a tí, y el respeto al señor obispo puesto que soy católica y cordobesa, el mensaje ha sido muy desafortunado. No solo por el tema de calificar la inseminación artificial de “aquelarre químico”, sino por la doctrina que transmite sobre el papel del hombre y la mujer en la familia. Por mucho que con tu buena voluntad quieras matizar y bieninterpretar lo que ha dicho, lo de que la autoridad en la familia corresponde al varón es bastante claro. A la familia cada uno tiene que aportar lo mejor que tiene, y no hay aportaciones propias de un sexo o de otro. Cada uno somos hombres y mujeres a nuestra manera, y yo soy mujer tanto cuando tengo autoridad como cuando tengo dulzura. Identificar a cada sexo con un rol en la familia o en la sociedad es algo muy desfasado y que desgraciadamente va en contra de la mujer. El obispo se ha equivocado porque se ha metido en un tema que tiene unas implicaciones que evidentemente no conoce, y lo que debe hacer es rectificar y aprender para no volver a equivocarse. Un abrazo y feliz Navidad!

    • Muchas gracias por tu aportación, querida Mª Teresa. Veo acertada tu crítica. Por desgracia, todas las críticas que he visto son destructivas o victimistas y parten de desconocimiento de la doctrina. Por ello, he considerado oportuna mi reflexión. Un abrazo y feliz Navidad!

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