Cuaresma – De la Compañía a la Puerta Santa

compañia puerta santaComo cada Cuaresma, los cofrades de la Compañía nos preparamos para acompañar, D.m., a Jesucristo en su Santo Entierro el próximo Viernes Santo. En este camino, con mimo y desvelos, levantaremos un hermoso catafalco en el presbiterio de nuestra Parroquia para vivir el Quinario dedicado a Nuestro Señor y fundiremos cera pura para para iluminar el duelo de Nuestra Madre a la espera de nuestro momento.

El Papa Francisco nos ha invitado a que la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios. Es un vivo deseo del Papa que el pueblo de Dios reflexionemos durante el Jubileo sobre obras de misericordia corporales y espirituales. Redescubrir las obras de misericordia corporales: dar de comer al que pasa hambre, acoger al forastero, asistir a los enfermos y visitar a los presos, etc. Y obras de misericordia espirituales: dar consejo a quien lo necesite, consolar al afligido, corregir al que se equivoca, perdonar ofensas, rezar por los vivos y los difunto.

La Pasión y Muerte de Cristo nos llama a una plena vida cristiana. La Semana Santa no puede reducirse a un mero recuerdo, ya que es la consideración del misterio de Jesucristo, que se prolonga en nuestras almas. Pensar en la muerte de Cristo se traduce en una invitación a situarnos con absoluta sinceridad ante nuestro quehacer ordinario, a tomar en serio la fe que profesamos. La Semana Santa, por tanto, no puede ser un paréntesis sagrado en el contexto de un vivir movido sólo por intereses humanos: ha de ser una ocasión de ahondar en la hondura del Amor de Dios, para poder así, con la palabra y con las obras, mostrarlo a los hombres. Debemos dirigir a Cristo nuestra mirada, con frecuencia distraída por intereses terrenos superficiales y efímeros. Debemos detenernos a contemplar su cruz. La cruz es manantial de vida inmortal; es escuela de justicia y de paz; es patrimonio universal de perdón y de misericordia.

Vivir una plena vida cristiana será el mejor ejemplo para las nuevas generaciones. Es bello ver que los hijos adolescentes de los miembros del Cabildo de Oficiales se van incorporando a la vida de la hermandad. Es ilusionante ver a los más pequeños y a los que están por venir. Ellos son la esperanza de la Hermandad.

La misión que tenemos los, por desgracia, pocos nazarenos que acompañamos el cortejo del Santo Sepulcro es grande porque, sin nada vino Jesús al mundo, y sin nada -ni siquiera una sepultura- se irá. Muchos fueron los que acompañaron a Cristo en su Entrada Triunfal, pero muy pocos los valientes que estuvieron en su Entierro. Para participar de la Gloria de la Resurrección de Cristo -fundamento de nuestra fe- debemos unirnos a su Pasión y Muerte y eso es lo que haremos cuando realizamos estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral, atravesando la Puerta Santa del Año de la Misericordia.

Fuente:
Homilía del Viernes santo, pronunciada por san Josemaría y recogida en Es Cristo que pasa.
Palabras del Santo Padre Benedicto XVI en el Via Crucis del Coliseo del 21 de marzo de 2008
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